Cuando
Laura estaba por decir a Smith su problema, el joven notò como ella
estaba algo tensa, y  con algo de esfuerzo se puso de pie e interrumpió a
Laura -… ¿Quieres café? – preguntó Smith al ver que Laura se sentaba
cómodamente. 

–¿Qué
haces? No hagas tanto esfuerzo…- expresó Laura un poco preocupada por
el estado de Smith,  intentò levantarse de su asiento para ayudar al
joven a mantenerse de pie.
 –No
te preocupes, aun estoy algo herido pero ya puedo caminar, procura
quedarte cómoda ¿cómo quieres tu café?- Dijo Smith rechazando la ayuda
de Laura y caminando hacia la puerta de la habitación, deteniéndose
justo en la salida observando a la chica para escuchar su respuesta.
-Sin
azúcar por favor – Dijo Laura mientras volvia a acomodarse en su
asiento cruzada de piernas, Smith asintió con la cabeza y salió
lentamente cerrando la puerta de la habitación. Cojeando un poco, bajó a
la cocina en donde se encontraba su padre.
 -¿Podrias prepararme una taza de cafe? Aún me cuesta un poco mantenerme de pie…- Dijo Smith a su padre.
-He
escuchado mejores excusas para no preparar un café- Dijo el señor
Olsson en tono de broma mientras preparaba el café, ante esto Smith solo
dejo escapar una leve sonrisa.-
-Sin azùcar, por favor- Respondió el joven amablemente, su padre lo observó algo extrañado y le dió la taza de café.
-¿Sin
azucar?…Smith, es extraño de ti pedir el café sin azúcar, además hace
rato parecía que estabas hablando solo…- Dijo el señor Olsson
intentando insinuar que el joven estaba acompañado, mientras,  mantenía
su atención en algo de trabajo que había llevado a la casa.
-Solo
estaba pensando en voz alta, ademas hace rato comi unos dulces… y
demasiada azúcar puede hacerme daño- Dijo smith sonriendo mientras con
la taza de cafe en su mano salia de la cocina, luego de eso, el joven
volvio a su habitacion caminando cuidadosamente para no derramar el cafe
por alguna torpeza suya.
-Aqui esta tu cafe…- Dijo Smith.
-Gracias- Dijo la chica recibiendo el cafe de manos de Smith. 
-¿Qué me querías contar?-. Al escuchar la pregunta de Smith, Laura tomo otro sorbo de su café y su cara se denotó seria.
-Bien,
ayer tuve unos problemas… Tuve un accidente en la uni…- dijo Laura
interrumpida por el sonido del celular de Smith -¿Pasa algo?…-
preguntó la chica a Smith, el cual tomó el teléfono y lo reviso
rapidamente.
-No
es nada…solo es un mensaje diciendome que le recuerde a mi padre que
haga la cena- Respondió Smith guardando el celular en su bolsillo. -¿Tu
padre está en casa?- replicó Laura.
-Ah…sí 
¿por qué no vas a saludarlo? está ocupado haciendo la revisión de los
resultados de algunos experimentos de la empresa… Pero no le importará
saludarte- Dijo Smith pensativo.
-No
sería bueno molestarlo…además, ya es algo tarde y debo ir a casa…-
Dijo Laura algo preocupada por la presencia del padre de Smith, se puso
de pie preparandose para salir de la casa, y camino hacia la puerta de
la habitacion, Smith sorprendido por la respuesta de Laura se levantó y
se acercó a ella.
-Espera… Qué era
lo que ibas a decirme- preguntó Smith preocupado, ubicada en la puerta
de la habitación y observando a su amigo de reojo Laura respondió:
-Me despidieron del trabajo…-  Dijo en tono bajo mientras Smith suspiraba aliviado pues pensaba que ella le diría algo peor.
-¿Ese
era el problema? No te preocupes, tu padre puede conseguirte empleo,
ahora que hiciste tu carrera en biología, puedes trabajar en la empresa-
Dijo el joven en tono amable con intención animar a Laura, la chica
solo asintió desanimada con la cabeza. 
-Se
lo pedire más adelante, por ahora prefiero descansar, últimamente he
estado bastante estresada.- Respondió dejando notar algo de cansancio en
su voz, Smith la observò curioso y pensó en invitarla a salir para
subir su ánimo. 
-¿Estresada?…
Si quieres puedo llevarte a..-  Exclamó Smith animado, pero fue
interrumpido al instante por Laura la cual simuló observar su reloj y
pareció estar sorprendida.
-Oh
mira que horas son, será mejor que me vaya antes de que neve –  dijo
apresurada y un poco sobreactuada mientras caminaba a la puerta de la
casa teniendo cuidado de no ser vista por el señor Olsson.
-¿Enserio te irás?, Pero si acabaste de llegar… –  dijo Smith algo desconcertado, caminando detrás de Laura.
-Es
que no me había dado cuenta de que era tan tarde – Respondió Laura
mientras salia por la puerta de la casa. Smith solo observò en silencio y
suspirando, como Laura desaparecía lentamente de su vista.
 
Antes
de ir a casa, Laura, en medio de pensamientos sobre la enfermedad que
crecia en ella decidio intentar solucionar el problema por su propia
cuenta y pensando en como hacerlo,  tomó el tranvía que iba  al centro
de la ciudad, iba a comprar algunas cosas necesarias para su próxima
investigación en la farmacia y así intentar comprender su problema de
fondo y saber cómo solucionarlo, muchas personas en el lugar la
conocían, su padre era el proveedor de varias farmacias del lugar, Laura
decidió entrar a la primera farmacia que vio pero se llevo una gran
sorpresa al ver una persona conocida que estaba al otro extremo de la
tienda, su sorpresa fue negativa pues para ella esa persona era
desagradable, y en un intento de escapar tropezó con una anciana que
hacía compras para su hijo.
-Disculpe señora – dijo Laura al ver que hizo que se le calleran todos los medicamentos.
-¡Oh!
¡Eres la hija del señor Adler! No importa señorita, yo lo recojo en
este instante – dijo la anciana mientras lentamente recogía sus compras,
Laura la observo sorprendida y le ayudo a recoger sus compras.
 
-¿Cómo
nos conoce? – Preguntó la joven chica mientras terminaba de ayudar a
recoger las compras a la anciana,  esta ultima sonrió ante la pregunta
de la chica.
-Verás,
tú padre salvó a mi hijo, brindó los medicamentos necesarios para el
tratamiento, además de eso incorporo a mi hijo en su fundación, tu padre
es una buena persona- ante la respuesta de la anciana Laura solo pensó
que era algo tonto pensar que su padre había salvado a alguien por lo
que soltó una pequeña sonrisa.
-No
es para tanto, él siempre se esfuerza mucho en su trabajo…- dijo
Laura, en ese momento sintió que alguien tocaba su hombro así que se
giró para ver quién era, se percato de que era aquella persona de la que
intento escapar antes, un hombre alto de cabello mono y tés pálida, con
lentes y ropa algo descuidada, su camisa destacaba pues en ella tenía
un logo que decía “I love lolis”. 
-¿Laura? – dijo el hombre con algo de curiosidad y ajustándose los lentes.
-¿Qué
haces aquí? ¿Ahora me sigues? – preguntó Laura retirando la mano de
aquel hombre de su hombro y alejándose un poco de este.
-Yo
también estudio biología en tu universidad, necesito comprar utensilios
para mi trabajo.- Respondió con tono serio y un poco elegante.
-Feliks, cuantas veces te he dicho que no hablemos- Dijo la chica en tono bajo .
-Lo
sé, solo quise asegurarme de que eras tú, yo ya termine mis compras y
al parecer tú también, qué tal sí vamos por unos crepes, yo invito.-
Respondió el hombre sonriendo y en tono amable.
-Hagas
lo que hagas las cosas seguirán como están, pero tengo algo de hambre
así que aceptaré por esta vez- Dijo Laura seria siguiendo a Feliks,
quien ya había empezado a caminar. Siguieron caminando hasta llegar  un
restaurante muy fino en donde sólo se podía entrar con reservación.
-No
podemos entrar aquí, hay que entrar con reservación y además ¡mira
cuanto cuesta! Sólo un plato cuesta lo que ganaría en 2 meses – dijo
Laura consciente de lo refinado que era el lugar.
-Tranquila acá me conocen… – dijo Feliks con una sonrisa en su rostro.
Al
entrar, Feliks le susurró al oído al recepcionista el cual le dio
recibos por haber pedido reservas, Laura notó esto e inmediatamente supo
que Feliks ya había planeado todo y que sí la estaba siguiendo, salió
del lugar, no sin antes devolver su mirada al hombre.
-Maldito acosador, no comeré con alguien que me sigue – dijo Laura retirandose del restaurante.
-¡Espera!…- exclamó Feliks quien se decepcionó de su fracaso. 
Laura
tomó el autobús que la dejaba más cerca a casa, estaba algo intranquila
pues no había podido comprar lo que necesitaba para el desarrollo de su
investigación,  al llegar a la estación Laura tuvo que caminar unas
cuantas calles y con pereza avanzó.
A
tan sólo 3 calles de su casa Laura vió a una mujer tirada en el suelo
la cual se veía claramente  sufriendo pues se escuchaban sus gemidos y
podían verse lagrimas saliendo de su rostro, el cual estaba un poco
amoratado, pero Laura no le tomó atención ya que creía que era un
problema de depresión, pero al mirar detalladamente, se dio cuenta que
la mujer tenia una gran herida en su estomago, lugar en donde estaba
saliendo una gran cantidad de sangre, también tenía algunas heridas poco
profundas en sus piernas por lo cual Laura supo que no le había pasado
nada bueno así que sin pensarlo corrió a socorrerla.
-¿Qué le pasó? – dijo Laura mientras pedía ayuda a las personas de alrededor para que llamen a una ambulancia.
-Me
r-robaron, les di todo pero no les bastó, e-esos tipos… – dijo entre
cortada y débilmente pues poco a poco se estaba quedando inconsciente
debido a la gran cantidad de sangre que brotaba de ella.
-¡Serán
idiotas! ¿¡Nadie me va a ayudar!? Imbéciles… – Exclamó Laura
impotente al ver que la ambulancia no llegaba. Decidió echarse la mujer
al hombro y en un intento de salvarla la subió a un taxi.  El taxista
las miró asustado.
-¡Al hospital! ¡rápido esta chica está muriendo!- Grito Laura mientras intentaba detener la pérdida de sangre.
-¡Enseguida!-
Respondió el taxista, el cual pisó el acelerador a fondo para llegar al
hospital. Al llegar, el taxista ayudó a Laura a llevar a la mujer, ya
inconsciente, a la puerta del hospital en donde  los paramédicos la
ayudaron a transportar hacia la sala de cirugías, pues la única opción
que quedaba para salvar a la mujer era una transfusión de sangre. Una de
las enfermeras le pidió los datos a Laura, ella sabía que sí ponía sus
datos reales podría generarle problemas en el futuro así que puso datos
falsos.
Los doctores necesitaban
sangre y al no tener ningún donante AB+ como última esperanza le
preguntaron a Laura si ella era el tipo de sangre correcto, por suerte
para la chica, fue así, Laura donó y salió de el hospital antes de que
la chica recuperara el conocimiento. De camino a casa, ya aliviada,
Laura entró a una farmacia que encontró abierta y compro alguna de las
cosas que necesitaba, por lo menos las que pudo encontrar allí, poco
después salió de ahí y  llegó a casa con las compras que hizo, para su
sorpresa encontró de nuevo a Joseph, el cual sólo ignoró y siguió a su
habitación. Laura esparció todo lo que había comprado en la farmacia y
de un suspiro comenzó su investigación. Laura en su cuarto tenía su
cama, su escritorio con su ordenador, el baño y una escotilla que se
dirigía a el ático, era un ático totalmente diferentes a los demás, en
él estaba su laboratorio, era impecable, con todo lo que un científico
podría tener, tenía fetos de cientos de animales, cerebros de varias
especies, y en especial llamaba la atención una cosa muy peculiar, tenía
un huerto pequeño con unas plantas desconocidas (hierba…y de la
colombiana pta madre! :v) a simple vista, Laura tenía una camilla de
operaciones y un espacio reservado para la genética, en el cual no había
más que unas maquetas de DNA, células muy bien detalladas, y un
televisor pequeño. 
Laura
bajó con todas las cosas que había comprado y se dispuso a comenzar sus
experimentos, tomó su laptop y la conectó al lector de ADN que tenía
allí  desde hace mucho, así que procedió con extraer su sangre y poco
después de ver los análisis se dio cuenta de que algo en su sangre había
cambiado, lo que veía no se parecía en nada a los de otros humanos…los
humanos sanos. Algunos de sus glóbulos rojos parecían haber mutado,
parecían presentar alteraciones, ahora parecían tener forma de bastón y
esto estaba dificultando un poco la circulación de su sangre, pensó en
seguida que esto probablemente estaba afectando su organismo y  hacia
que los quistes salieran de  de un momento a otro, tomó un cuadernillo y
apuntó todas las situaciones en las que los quistes habían salido, tomó
nota del clima, del ambiente, de la exposición; se dio cuenta que en el
frío, a veces le sucedía, pero derrepente pensó detenidamente en las
situaciones las que le pasaba:  cuando se bañaba, en la lluvia, el agua
de las botellas en el supermercado, todas esas situaciones llevaron
Laura a darse cuenta que el H2O le afectaba, tomó por hecho que era
específicamente con el agua  ya que recordó el café que le dio Smith no
le hizo nada. Tomó una muestra de piel y de saliva la cual enviaría al
laboratorio de su padre, al Dr. Isaac sin que alguien se diera cuenta y
al siguiente día iría al laboratorio para ver los resultados del
análisis. Joseph llegó a casa para la cena y Vanessa le sugirió saludar a
Laura, Joseph subió a la habitación y golpeó llamando a Laura pero esta
no atendió, se dió cuenta que la puerta estaba sin llave así que entró,
no había nadie, de reojo al salir de la habitación vio una escotilla
semiabierta con una luz emitiendose de su interior, así que pensó que
Laura estaba ahí, al subir Joseph vio a Laura tomando un trozo de piel
de sus pechos.
-¿Eh?…-
fue la palabra que dejo escapar Joseph al ver a Laura, la cual se tapo
los pechos sorprendida mientras Joseph solo se retiró de la habitación
para volver a la sala de estar rápidamente. Laura solo volvió a
organizarse y se quedo sentada pensativa un momento.
-¿Qué
debo hacer?…el me vio… ese tipo insolente, de seguro sospechará…si
pregunta solo debo decirle que era un experimento para la universidad,
sí… eso funcionará, aunque debo tener cuidado…ese tipo puede llegar a
causarme problemas.- Pensó Laura mientras volvía a su habitación. De
repente un grito resonó por las paredes de la casa:
-¡Laura!
¡A cenar! – Gritó su madre asumiendo que Laura estaba en el ático y no
escucharía bien si la llamaba normalmente. -¡Un momento! – Respondió
Laura mientras bajaba. Al bajar se diò cuenta de que Joseph seguía en
casa y en silencio se sentó en el comedor-¿Cómo te fue en el trabajo? –
Preguntó Joseph a Laura, rompiendo el silencio incomodo del momento.
-Me despidieron – Dijo vacía, mientras comía. 
-Oh…
Bueno… ¿Qué hiciste hoy?- Dijo Joseph en tono amable, mientras aun
estaba pensativo sobre lo que había visto en el ático. 
-No
trates de hablar conmigo, no eres ni serás de la familia.-  Respondió
Laura en tono frio mientras se levantaba de la mesa. Vanessa enojada,
también se levantò mientras mantenía su vista fija en Laura.
-¡Laura! Te dije que aceptaras mi relación con Joseph – exclamó Vanessa enojada a Laura.
-Eso no pasará, mira, ya acabe de cenar, ire al ático – dijo Laura en tono frio, limpiando con una servilleta su rostro.
-¡Yo llevo los platos! – dijo Joseph, al levantarse, accidentalmente derramó una jarra de agua encima de Laura. 
-¿¡Qué
te pasa imbécil!?- Exclamò enojada la chica intentando limpiarse un
poco el agua, de repente empezó a sentir un leve dolor debido a los
Quistes. 
-¡Yo te limpio!- Dijo Joseph tomando un pañuelo de la mesa.
-¡Déjame! – dijo Laura huyendo hacia el cuarto.
Ya
era bastante tarde y Laura seguía despierta, intentando encontrar un
archivo perdido… Algo en internet que posiblemente le esté pasando eso
a otra persona, pero buscó y buscó y no encontró nada. Laura se rindió y
con ninguna esperanza de encontrar algo apagó el ordenador y enseguida
el televisor hasta que… Derrepente una noticia de última hora arrasaba
con los canales principales, una adolescente prendió en llamas la mitad
del hospital, aún se sé desconocían las causas del incendio pero los
bomberos creen que fue un cortocircuito. Laura al ver esa noticia quedó
impactada ya que ese hospital fue el mismo donde había dejado a la chica
moribunda, recuerda que uno de los síntomas que presentaba el virus era
la Combustión Espontánea, pero a ciencia cierta los bomberos creían
todo menos eso, Laura no lo puede creer así que al intentar dormir,
tiene miles de pensamientos, miles de teorías, miles de futuros, miles
de cosas que para ella no eran nada buenas. 
DÍA ()
Laura
se levantó como siempre, su madre entra al cuarto y le abre las
cortinas, tienen la misma pelea de siempre pero con un cambio y es que
la que grita esta vez es Vanessa, estaba furiosa por el comportamiento
de Laura con Joseph, a Laura le da totalmente igual y continúa con su
rutina, Smith la está esperando abajo, Laura termina de arreglarse y al
salir azota la puerta, se acerco a Smith con gesto enojado.
-Buenos días…-Dijo Smith sonriendo
-¿Qué tienen de buenos…?-Respondio Laura en tono frio mientras seguía caminando. 
-Mal comienzo de dia ¿eh?- Dijo Smith en tono bromista. 
-Si vas a molestarme mejor vete de aquí, tengo cosas importantes que hacer- Dijo molesta nuevamente.
-Lo
siento… mejor te acompaño, no seria bueno que estuvieras sola por ahí-
Dijo Smith buscando una excusa para acompañar a Laura.
Laura solo lanzo un leve suspiro e hizo que Smith pidiera un taxi y emprendieron camino hacia FairLaboratory.
-¿Necesitas ir a la empresa de tu padre?- Pregunto Smith curioso
-Ah…
S-sí…- Respondio Laura insegura, luego de eso pensó en que debía hacer
que Smith se fuera porque podría sospechar al verla en el laboratorio de
la empresa –oye ¿no tenias universidad hoy? No es bueno que faltes…-
insinuó Laura 
-Lo sé, pero no importa, es mejor que te acompañe…- Respondió Smith. 
-No
quiero que faltes por mi culpa, oh, puedes bajarte aquí, llegaras en
poco tiempo a la universidad- Dijo Laura mientras pedía al taxista que
se detuviera y hacia a Smith bajarse. Poco después llego a la empresa de
su padre y se dirigió de nuevo hacia el consultorio del doctor Isaac,
en donde una de las enfermeras estaba saliendo de allí con aspecto algo
desordenado, Laura la ignoro y siguió al consultorio en donde el doctor
la observo sorprendido.
-Laura, no te esperaba por aquí… ¿vienes por los resultados? 
-¿qué
tal salieron?- Respondió Laura sentándose en una de las sillas del
laboratorio. El doctor dio un suspiro pesado y de uno de los cajones de
su escritorio saco un sobre del cual saco algunos documentos con los
resultados detallados referentes al examen hecho a Laura anteriormente.
-Esto
es un poco grave… algunos órganos están presentando disminución de su
tamaño, y según observé, en tu pecho hay un pequeño tumor…- Expreso el
Doctor Isaac mientras Laura atemorizada confirmaba las palabras del
doctor leyendo los resultados de los exámenes.
-Si
le decimos a tu padre esto que tienes se quedara como un pormenor y te
curaras rápido…- Dijo amablemente el Dr. Isaac, inmediatamente Laura se
levanto de su silla con la mirada baja.
-¡No!…
mi padre no debe enterarse de esto…lo solucionare por
misma…solo…necesito experimentar.- Exclamó Laura mientras salía de aquel
lugar con los resultados de los exámenes en mano, al salir de la
empresa pidió un taxi y volvió a su casa, cuando llegó notó el hecho de
que no había nadie, así que, aprovecho y subió al ático para sumergirse
de lleno en hallar la cura a su problema.
-¿Qué
debo hacer? Debo centrarme en hallar la cura…pero necesito
experimentar, usar animales no servirá…son demasiado débiles, no
aguantaran la combustión… Usar humanos… No… No hay voluntarios y ademá
no soy experta en secuestros. De repente, los pensamientos de Laura se
vieron interrumpidos por el sonido de la puerta de la casa, Laura salió
del ático esperando ver a su madre pero cuando bajo se sorprendió al ver
a Joseph ahí.
-Ah, hola- Saludo amablemente Joseph mientras dejaba encima del comedor lo que parecían ser bolsas con compras del supermercado.
-¿Qué haces aquí?…- Respondió Laura en tono frio y con un aire de enojo.
-Estaba
con Vanessa haciendo compras, ella quiso ir al salón de belleza así que
le pedí las llaves de la casa y traje las compras por ella-  Dijo
Joseph mientras desempacaba algunas de las cosas en las bolsas.
-¡¿Qué
te hace creer que tienes el derecho a pedir las llaves para entrar a
esta casa?!- Replicó la joven en tono enojado, Joseph lanzó un breve
suspiro y miro a Laura serio.
-Bueno, pensé que era normal ya que…-
-¿Ya que…?- Dijo Laura impaciente interrumpiendo a Joseph.
-¿Vanessa
no te lo dijo? Me mudare a vivir con ustedes…- Respondió Joseph
tranquilamente mirando los ojos de Laura, al oír esas palabras Laura no
lo pudo creer, y durante un momento repudio a su madre y a Joseph con
todo lo que tenía, de repente bajo la mirada y su gesto se torno enojado
y pensativo.
-¿Por
qué?… a pesar de que saben lo que pienso de su relación… Aun así
decidieron que podían vivir juntos… Todo esto es culpa de ese hombre… El
hizo que mamá cambiara… Es su culpa… Gente como él debería simplemente…
¡MORIR!- Fueron esos los pensamientos que pasaron por la mente de Laura
.
-¿Pasa
algo?…- Dijo Joseph interrumpiendo los pensamientos de Laura, esta de
repente levanto la mirada y sorpresivamente su gesto era de alegría.
-No
es nada…es que estoy feliz de que vengas a vivir con nosotras…- Dijo
Laura en tono agradable, al escuchar las palabras de la chica Joseph
pareció notablemente sorprendido.
-E-eh… gracias, esperaba otra reacción tuya…- Dijo el hombre mientras sonreía incómodamente.
-Parece
que mi agresividad contigo te dejo una mala impresión… Pero… En
realidad eso no era verdaderamente lo que sentía…- Dijo la joven chica
mientras se acercaba lentamente a Joseph.
-¿No eran tus verdaderos sentimientos?… ¿a qué te refieres…?- Preguntó Joseph confundido. 
-Es
que… ver a mi madre llegar a la casa con un hombre como tú…- Dijo en
pablaras suaves y tenues Laura, la cual al acercarse a Joseph puso su
mano en la mejilla de este y empezó a acariciarla, Joseph se sonrojo
ante la acción de la chica.
-U-un hombre como yo?…- dijo Joseph algo nervioso.
-Sí…
Un hombre como tú… Alto, guapo… Simplemente no toleré que mi madre te
tuviera y yo no…lo sé… ¿Soy muy egoísta no?…- Dijo Laura mientras
acercaba su rostro al de Joseph, el cual se sonrojo aun mas y puso toda
su atención en Laura.
-N-no
digas eso… Yo pienso que a veces, ser egoísta no es malo…- Replicó
Joseph aún nervioso y con tono pervertido. Laura lo abrazó y  Joseph se
sonrojo nuevamente al sentir el contacto de los pechos de Laura.
-En
ese caso… ¿dejarías que te demuestre un poco de mi egoísmo?…-Dijo la
joven chica en tono seductor mientras dejaba de abrazar a Joseph y
comenzaba a caminar tomando su mano dirigiéndose a la habitación.
-S-sí…-
Respondió Joseph, el cual miraba en ese momento a Laura con ojos
pervertidos, al entrar en la habitación de Laura, esta cerró la puerta,
no sin olvidarse de poner el seguro, Laura le pidió un momento para ir
al baño, al salir hizo que Joseph se recostara en su cama quedando esta
encima de él.
-Esto
no es correcto… ¿Estás segura de esto Laura?…- Dijo Joseph girando su
cabeza un poco avergonzado, Laura aprovecho el pequeño momento en el
que Joseph se giro para sacar de su bolsillo un pañuelo con cloruro de
meletileno este era el “químico” que ella usaba en algunas ocasiones
para desahogarse pues debido al estrés ocacionado por la universidad
decidía escapar de la realidad.
-Si…
Totalmente segura…- Respondió Laura a la pregunta de Joseph, este al
oír la respuesta afirmativa de la chica rodeo con sus manos la cadera de
la chica y la acerco a este bruscamente, Laura se noto sorprendida pero
aun así no replico nada, luego de eso, Joseph lanzó una sonrisa
pervertida y se dispuso a besar a Laura, cuando estaba a punto de
besarla, cerró sus ojos, Laura aprovecho y rápidamente coloco el pañuelo
sobre el rostro de Joseph Presionando fuertemente, mientras que este
empezó a forcejear.
-¡Quédate
quieto, maldito pervertido!- Exclamaba Laura mientras presionaba el
pañuelo con cloroformo en el rostro de Joseph, después de algunos
minutos Joseph dejo de forcejear y Laura con mucho esfuerzo, llevó a
Joseph al ático mientras estaba inconsciente.
Laura
acuesta a Joseph en la camilla del laboratorio sin atar sus brazos y
piernas, toma una cámara digital y la conecta a su laptop, así para
grabar cada momento en el que se encuentre Joseph, abre un cajón de su
repisa y saca una jeringa para luego llenar con escopolamina y un
líquido que tenía una de las plantas de Laura, inyecta esta droga en la
intravenosa y luego conecta un suero a una de las sondas que pone.
Agarra un bisturí quirúrgico y abre el tórax de Joseph, mete un sensor
de presión y lo enciende. Joseph despierta ya con el sensor en su cuerpo
y su tórax cocido.
-¡¿Pero qué demonios haces?!- Exclamó Joseph sorprendido al ver lo que hacía Laura.
-¿Qué
hago?… darle algo de valor a tu patética existencia…- Respondió la
joven mientras terminaba de insertar las sondas, las cuales eran tres.
-¿Por qué haces esto? Tu dijiste que…-
-¡Silencio!,
¿enserio creíste lo que dije? Hm…como era de esperarse de un pervertido
como tú… No te basto con apartar a mi madre de mi…también querías mi
cuerpo…- Dijo Laura exaltada interrumpiendo a Joseph. –El solo hecho de
oír tu voz me molesta…además podrían descubrir que estas aquí si
gritas…solucionare eso ahora mismo…- Replicó Laura mientras tomaba uno
de sus calcetines y lo introducía en la boca de Joseph, fijándolo con
cinta. –Con esto bastara…- Pensó en ese momento Laura. Joseph empezó a
gritar y forcejear, Laura se acerco a Joseph y saco de sus bolsillos el
celular y la billetera, apagó el celular y los lanzó desde el ático a su
cama, luego de eso se sentó en frente de Joseph y lo miro
fijamente….como si lo estuviera examinando, por supuesto, el hombre se
encontraba asustado.
-Tal vez tengas
muchas preguntas… Muchas dudas del como llegaste ahí, el por qué estas
aqui… Resumiendo, un sin fín de cuestiones del por qué de tu estado
actual ¿no?- Dijo Laura sonriendo maliciosamente. Vamos… No estés
triste, alégrate… Tú que arruinaste gran parte de mi vida, ahora por fin
harás algo bueno… Qué mejor forma de darle valor a tu existencia que
ayudándome…-mientras la chica hablaba el miedo entraba cada vez más
profundo en el corazón de Joseph, hasta el punto en que algunas lagrimas
salieron de sus ojos, al ver esto Laura comenzó a reír burlándose de
Joseph.
-Oh…qué
tierno, estas tan emocionado por ayudar que hasta lloras… Pues, bien…-
Dijo Laura en tono frio, sus ojos reflejaban odio y en el ambiente se
percibía la maldad de esta, Laura camino hasta una pequeña mesa de
madera que estaba en el centro del ático, encima de esta había una bolsa
que parecía contener sangre, la sangre de Laura, después de tomar la
bolsa se acerco nuevamente a Joseph, el cual seguía a Laura con la
mirada aterrorizado, Laura tomo la bolsa  y la conecto a una de las
sondas, haciendo que la sangre empezara a fluir hacia Joseph por
intravenosa. Laura toma su laptop y derrepente le sale uno de esos
típicos anuncios de la internet, en el decía “¡Alerta de virus! Dale
click y descarga el mejor anti virus del momento, PATCH_32”. Què
molestos son los anuncios, son una peste, es algo que nadie quiere,
verdad, Joseph – dijo Laura riendo levemente.
Después
de encender la cámara Laura tomo una máscara que tenía en un cajón,
tomó asiento y se aseguro de tener en sus manos su libreta y un
boligrafo, finalmente dejo escapar una palabra en tono tenue mientras en
su gesto tenia marcada una sonrisa malévola: 
-Empecemos…

Continuará
Patch 32 es una novela de ciencia ficción, psicológico, seinen, futurista escrita por los jóvenes escritores colombianos Js Cerna y Charlie Brown.

Neoverso

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