El siguiente es el último de cinco artículos que la profesora de psicología Olivia Villoria escribe sobre la noción de creatividad, las cualidades de la persona creativa y algunos ejercicios para desarrollar esta capacidad, muchas veces poco ejercitada. Como muchos de los visitantes son artistas de cómic y manga, me pareció importante ayudarles a desarrollar su potencial y este artículo viene a propósito.

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Entrenar la CREATIVIDAD.

Ralph Hallman formula algunas recomendaciones concretas para impartir una enseñanza creativa partiendo del supuesto de que la creatividad puede enseñarse -no con métodos tradicionales, autoritarios- sino con ciertas actitudes y comportamientos del maestro, que se exponen seguidamente.

  • Permitir el aprendizaje autoiniciado por parte de los alumnos. Ello los lleva a explorar, experimentar, formular hipótesis, a la par que mantiene las cualidades de espontaneidad y autoasombro, y fortalece la motivación para el aprendizaje.
  • Crear una situación de aprendizaje no autoritaria. La libertad de expresión y de exploración promueve la creatividad porque inhibe las actitudes defensivas y la rigidez, además de que crea una apertura a la experiencia.
  • Estimular los procesos intelectuales creativos. Induce a los alumnos a buscar nuevas relaciones entre los datos, a imaginar, a elaborar soluciones tentativas a los problemas, a expresar ideas aunque parezcan ridículas, a combinar materiales y nociones en diseños nuevos e inesperados.
  • Posponer los juicios. El maestro resta importancia a los errores y los presenta como oportunidades para el aprendizaje. Manifiesta flexibilidad al estructurar una idea o investigación, pospone las soluciones definitivas y acepta reabrir los temas ya cerrados.
  • Promover la flexibilidad intelectual. El docente alienta a buscar nuevos significados en los materiales familiares y a emplear viejos significados en nuevos contextos. Estimula a los alumnos a variar sus enfoques acerca de los problemas, a alejarse de conceptos preestablecidos y a variar los métodos de abordar un tema.
  • Fomentar la autoevaluación. Para que el aprendizaje sea creativo, proactivo y autorresponsable, requiere la práctica constante de la autoevaluación la que a su vez depende de los sentimientos de autoestima. Estos últimos proporcionan los criterios para evaluar la originalidad de los objetos creados.
  • Fortalecer la sensibilidad. El maestro ayuda al alumno a volverse más sensible a los sentimientos de los demás, a los estímulos externos, a los problemas sociales, personales y académicos, a lo común y a lo desconocido.
  • Utilizar las preguntas adecuadamente. El acto creativo comienza con preguntas, pero éstas deben ser abiertas, con sentido, no tener respuestas predeterminadas, y no contestarse con una memorización de datos. Así se conduce a la experimentación, el fomento de la curiosidad y la búsqueda de significado.
  • Proporcionar oportunidades para manipular materiales, ideas, conceptos, herramientas y estrategias. El manejo activo de tales elementos facilita la creatividad, ya que ayuda al alumno a la comprensión de los procesos implicados.
  • Superar la incertidumbre y la ambigüedad. Ya que las tareas creativas surgen de condiciones no establecidas, de la exploración de circunstancias, los alumnos que pueden manejar mejor estas situaciones tienen ventajas para el desarrollo del potencial creativo.
  • Considerar los problemas como una totalidad. Los indicios que conducen a un proceso creativo son proporcionados por la construcción de un todo integrado, y no por los elementos parciales, adicionales.

En síntesis, el docente está en una excelente posición que le permite descubrir, fortalecer y mantener el potencial creativo de los estudiantes, a través del diseño de condiciones que así lo permiten. Estas condiciones pueden darse dentro de las situaciones naturales, normales, del proceso de enseñanza-aprendizaje o pueden crearse a propósito para ello.


Bimago El Cínico

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