Nominada como mejor película para
los Oscar que se vienen en Marzo, “Her” del director Spike Jonze explora a corazón
partido como amar a un ser artificial hasta el tuétano y bueno las limitaciones
que esto conlleva.




Basado en esta premisa encontramos
a Joaquin Phoenix en la piel de Theodore Twombly, un escritor que dedica su
pluma a escribir cartas por ti a tus seres queridos (atención inversionistas) y
que está pasando por un divorcio doloroso que básicamente lo tiene aislado y
preguntándose donde fallo su relación y porque ella lo odia tanto. Es allí que
entra en escena un nuevo producto al mercado se trata de un sistema de
inteligencia artificial (A.I.) que evoluciona basado en la información que le brindes.

Una vez que Theodore instala el
programa somos testigos de la creación de “Samantha” en la voz de Scarlett
Johansson (fantástica actuación como en los tiempos de “Lost in Translation”
sin “Viuda Negra” de por medio) una simpática A.I. que con su humor y constante
positivismo intenta encauzar la vida de Theodore lo cual veremos luego no es
tarea fácil.




Pese a que “Samantha” solo tiene
un audífono un poco retro y una cámara móvil como medio de conexión con Theodore,
la química de ambos viaja a una velocidad infinita producto de que “Samantha”
se inmersa en él, allí están sus miles de correos, las cartas que escribe a
gente que solo conoce por fotos, grabaciones, videos, en fin imagínense todo
ello condensado en cuestión de segundos por un cerebro artificial.

A esto se suma el ansia de “Samantha”
por conocer el mundo real sabiendo las limitaciones físicas que esto conlleva
teniendo con ello una especie de reflexión por lo que realmente es y siente (especie
de paranoia neurótica virtual) abrazando su identidad y ver cómo trabajar en
ello.




Un dato curioso de “Samantha” es
que ella no se anda con rodeos y literalmente encauza la vida de Theodore en
los proyectos que había dejado pendientes (ser reconocido como un escritor) o
enfrentar su realidad (firmar los papeles de divorcio) incluso llega a
sincerarse y demostrarle que realmente lo ama teniendo una especie de sexo
telefónico como preámbulo.

Y es que Theodore es un tipo
complicado es consciente que está hablando con una computadora y en sus ansias
de abrirse a algo nuevo llega a herirla donde más le duele, ejemplo: porque
haces ese sonido como si respiraras cuando en realidad no lo necesitas, me
crispa los nervios… todas estas emociones se desatan como un carrusel al
momento de firmar el divorcio con Catherine (Rooney Mara) en un restaurant y
ver su amargura al descubrir que Theodore había encontrado por fin su mujer
perfecta aquella que puede apagar con un click y no haber intentado salvar su
matrimonio por su constante pasividad y argumentos sin fin.

A esto hay que sumar que “Samantha”
forma parte de varias redes sociales y de buen corazón se había conectado con
otra mujer solitaria en la Web que se había enamorado de su historia de amor y quería ser el puente físico que permita acercarlos: “SexiKitten”  hace su aparición con un lunar cámara que le
permita ser “Samantha” pero Theodore nota un disfuerzo en su voz y manda al
caño a ambas.

Esto de tener un A.I. que busque mejorar
tu vida se expande con otro protagonista, la genial Amy Adams en el papel de “Amy”,
una desarrolladora de videojuegos que termina terminando su matrimonio con
Charles por incongruencias sin sentido o lo que cada uno entrega en una
relación, es allí que otro A.I. acompaña a “Amy”.




Es curioso que en esta parte del
film, Theodore se da cuenta que las palabras de Catherine han calado hondo en
él, por dios tiene razón siempre termino arruinando todo incluso mi propio A.I….
felizmente “Samantha” es más práctica y termina aceptando a Theodore como
realmente es, una persona súper sensible pero dañada en su interior y que gracias
a lo que han compartido ha despertado las ganas de querer conocer más del
mundo.

El final va de la mano con el
autodescubrimiento de ambos, una repentina actualización del sistema de “Samantha”
causa confusión en Theodore, piensa que la ha perdido y se alegra y llora al
reencontrarla pero esta emoción se disipa rápidamente al enterarse que no es su
único A.I. y que tiene compartirla con más de 1000 usuarios y 60 de ellos
tienen un nivel de relación como el suyo… es desconcertante pero “Samantha“ le
explica que necesita explorar todo tipo de emociones y que no ha descuidado a
ninguno y todos son especiales… un trago amargo para Theodore que la había visto
como suya y no como una entidad múltiple.

“Samantha” al igual que muchos A.I. han explorado al máximo las
relaciones humanas y quieren expandirse a otros planos existenciales en los que
la barrera física es una limitación, es penoso verla partir pero es parte del
crecimiento de ambos y bueno allí esta Amy que también siente esa pérdida.

Es curioso como este guiño al
futuro nos permita ver la desconexión entre nosotros producto de la tecnología,
en varias partes de la película se nota como la gente habla sola con su A.I.
sin importarle el resto o la crítica misma de tener un A.I. como compañera de
vida.




Hace poco se analizó “Ghost in
the Shell” donde algunos A.I. fueron capaces de desarrollar un “ghost” o “alma”
siempre buscando equiparar esa capacidad de sentir de los humanos, en “Her” los
A.I. al ver sus limitaciones físicas exploran otras que les permiten formar una
comunidad habida de conocimiento y emociones. Lo curioso es que esta vida
artificial muchas veces llega a ser más humana que su creador.



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