El cómic español es un tema que se ha explorado poco en esta
bitácora y muchas otras de procedencia latinoamericana. Sin embargo podemos
encontrar grandes y variados exponentes para todos los gustos en los cómics que
fueron publicados en la península ibérica. Para esta ocasión me he decidido por
analizar al que sin dudas fue el más descollante en el género de aventuras de
dicho país: el capitán Trueno.
Creado en 1956 por el guionista Víctor Mora Pujadas y el
dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza, narraba las aventuras de un caballero
cruzado del siglo XII, que acompañado con sus amigos Crispín y Goliath (porque
todo nombre molón en el cómic ha de terminar con una vistosa “th”) viajaba por
el mundo impartiendo justicia y en defensa de los oprimidos.
Hasta ahí uno podría decir, que es lo típico de estas
publicaciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en dicha época, en
plena dictadura franquista, este tipo de publicaciones solían ser propagandísticas
de los que se consideraban los valores del franquismo, cuya sombra aún hoy
aletea en dicho país. No es mi intención entrar en detalles sobre un asunto tan
polémico, pero baste saber que las aventuras solían ensalzar la victoria sobre
el agnosticismo y las culturas ajenas a la española, proyectándola en la lucha
contra los moros infieles, por ejemplo (como sucedía con otra publicación
anterior llamada El Caballero del Antifaz).

El Capitán Trueno recibe la censura.

El capitán Trueno por el contrario reflejaba valores más
universales y -sorprendentemente- más intemporales que otras publicaciones de su
tiempo. Más que un héroe español, era un héroe 
de su tiempo. Sí, es cierto, al ser un guerrero europeo, tenía que
luchar contra los musulmanes: de hecho la aventura comienza nada menos que en
la Tercera Cruzada, cuando dirigiendo un ejército de españoles acude en ayuda
de Ricardo Corazón de León. Sin embargo, en posteriores números encontramos
tanto a enemigos como amigos entre los vikingos, los chinos, los indígenas americanos
e, incluso entre los propios españoles, colectivos humanos donde podían aparecer
por igual personajes honrados y valientes junto con otros que por el contrario
resultan despreciables, malvados y viles. Pese a ser una obra con héroes y
villanos, no eran o totalmente buenos o totalmente malos.

Esto evidentemente no gustó nada a los censores: diríase que
ya habían tolerado el más que evidente escudo catalán que el héroe lucía en el
pecho como para ir difundiendo una historia con alusiones más bien “progresistas”.
Es por eso que además de desafiar los peligros de la época, le tocó a la
creación de Víctor Mora Pujada, desafiar también a la censura de un periodo
oscuro para el país de España.

De hecho, existe todo un libro dedicado a este tema, “Tebeos
mutilados”
de Vincent Sanchis donde podemos ver espadas, flechazos y mandobles
omitidos por temor a provocar resquemor a un régimen que irónicamente se había impuesto
por medio de la violencia. Pese a ello, en líneas generales sigue siendo una
publicación mucho más interesante e imperecedera que cualquiera de sus
contemporáneos.

Esta fue la razón de su éxito, el enfoque alejado de
maniqueísmos que ya referimos antes. 
Pero también hubo otras dos razones: La primera fue el uso de la ciencia y la
razón
: esto fue muy importante puesto que estando la aventura ambientada en una
época donde imperaba el oscurantismo, proponer explicaciones racionales a la
magia, como por ejemplo mediante reacciones químicas o por ingeniosos trucos
provocados por falsos magos para asustar y reforzar la superstición, la
dependencia, y la sumisión de un pueblo, era sin duda revolucionario.

Como el globo aerostático inventado en plena Edad Media (un anacronismo advertido por el propio autor).
O el ídolo equipado con altavoces.
Aunque claro, no dejaban de aparecer por ahí algunas
criaturas mitológicas.

Y el segundo elemento, eran por supuesto, el manejo de las
situaciones humorística
s. Ahí tenemos a los ya mencionados Goliath y Crispín. A
cargo de ellos quedaba el alivio cómico, puesto que el primero era el típico
compañero forzudo y poco inteligente pero de buen corazón, y el segundo, era el
clásico aprendiz que no deja de meterse en problemas, empeñado en ser como su
héroe.
También estaba por supuesto, el interés amoroso que todo caballero debía
tener: Sigrid, la princesa vikinga que era hija de nadie menos que Ragnar Lodbrok
(antes de que se hiciera famoso por la serie Vikingos) y cuyo papel supuso una
verdadera novedad por el hecho que solía acompañar a los protas e incluso que llegó
a salvarles la vida en algunas ocasiones, algo que era inconcebible en esos
días.

Ejem, bueno, en algunos números sí que tenía que ser rescatada.

La Última Aventura del Capitán Trueno.

La última aventura del Capitán Trueno se publicó hace 5 años
y se tituló: El último combate. En dicha entrega, creada por el guionista
Ricard Ferrándiz y Joan Boix se cerraba pues, de manera trágica (spoiler) con
las muertes de Sigrid y Trueno (spoiler) el largo ciclo de aventuras iniciado 5
décadas atrás. Sobre esto diría el propio autor, Mora Pujada: «Tuve una
sensación extraña, como de rechazo y más, tratándose del tema del que trata “El
último combate”…; pero, bueno… ¿Por qué el último…? ¿Quién lo asegura…?. Mi
Capitán Trueno debía ser inmortal… Pero luego, más tranquilo, me di cuenta de
que, precisamente por esa permanencia e inmortalidad había pasado de ser “mío”
a ser de todos»
.

El Capitán Trueno asalta el cine.

 No fue sin embargo el descanso del paladín. Éste héroe
pasaría en 2011 también a la pantalla grande con la película El Capitán Trueno
y el Santo Grial,
la cual lastimosamente tuvo TODOS los defectos que una mala adaptación
cinematográfica que se precie debería tener: un pobre reparto, pésimas
actuaciones, fidelidad nula con el material original, situaciones ridículas y
efectos especiales desprolijos. No captó nada de la esencia del tremendo tebeo
de Mora. Fue un estrepitoso fracaso en taquilla que pasó sin pena ni gloria, y
que en mi opinión, constituye un inmerecido capítulo final para la historia del
capitán Trueno.

Finalizo el artículo dejando un link de descarga (hacer click aquí para ir a la descarga) donde podrán leer
completas las aventuras del cruzado y que me sirvió en gran medida para la
redacción de este artículo.

Y de extra una canción que el grupo Asfalto dedicó a la creación
de Mora, versión remasterizada del 2011 de la original de 1978.
Y un par de “curiosidades” más:
Ahora que lo pienso, mucho “progresismo” y sin embargo este es el mejor castigo que se les ocurre para reformar a la villana de turno.
“Anacronismos everywhere”: ni las patatas ni el maíz se conocían en la Europa del S. XII.

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